En la industria de la construcción existe una gran variedad de cementos, diseñados para distintos tipos de usos. Los más utilizados son los cementos que contienen arcilla y piedra caliza. Los cementos de origen volcánico (puzolánicos) también son utilizados bastante en los últimos años, debido a que cumplen con ciertos lineamientos ecológicos. Si bien es cierto que la mayoría de los cementos son fabricados con una mezcla de piedra caliza y arcilla calcinadas y pulverizadas, lo más importante es el producto final después de mezclarlo con agua, y su resistencia que genera cuando se seca y endurece.

El cemento tiene una extraordinaria resistencia a sustancias químicas, además resiste bien a la corrosión por factores climáticos, a las altas temperaturas y es de fraguado rápido.  

Existe otro tipo de cemento llamado mortero, que en realidad también tiene arena. Se utiliza para mampostería, aplanado de muros, colocar ladrillos, etc. Este tipo de cemento es la mejor opción para proyectos de inmuebles y solo basta con mezclarlo con yeso o cal, y agua. No se recomienda para requerimientos de relleno en las estructuras de los edificios.


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